Lxs 129 Diputadxs y 37 Senadorxs que legalizarán el aborto en Argentina no son sólo aquellxs que se han manifestado públicamente con una posición “a favor”. No será la posición personal de cada unx lo que defina su voto, ya sea que esté construida desde la experiencia propia o cercana, el prejuicio, la religión o el deseo, sino su compromiso con la profundización de políticas públicas de igualdad, justicia social y más libertad que son derechos inalienables de los pueblos, de cada mujer, joven, niña, lesbiana y trans del pueblo.
Parte de lxs Diputadxs y Senadorxs compartieron el Congreso con Néstor, sancionaron la ley de medios, el matrimonio igualitario, la producción pública de medicamentos, la ley de prepagas. Parte es el Congreso del 54% que acompaña la reelección de Cristina, con una integración diversa, innovadora.
Poco queda del fallido grupo A que hoy chicanea sin rumbo y propone la legalización del aborto como un maquillaje de la prohibición:
- que siga excluyendo a las trabajadoras del acceso al aborto seguro
- que sea un nombre que simplemente habilite a los médicos de la elite a cobrar en blanco lo que hoy cobran de manera clandestina por un aborto seguro y bien escondido
- que vacíe de contenido los derechos humanos de las mujeres para transformarse en privilegio de violadores al silencio y la sumisión de las víctimas
- que mantenga el lucro de lxs patronxs con lxs hijxs de las trabajadoras
- que nos confine a las decisiones de medicxs y psicólogxs de un sistema de salud que no termina de desplazar los resabios de la ESMA que aún hoy operan
Esta nueva masa crítica, social y política que somos hoy votamos una legalización del aborto nacional y popular:
- que garantice un plazo de 14 semanas para que el Estado cumpla la ley
- que garantice que nadie impida o se beneficie de la decisión de cada mujer a través de autorizaciones o diagnósticos
- que signifique la inclusión en el sistema de salud de las 500.000 trabajadoras que abortamos cada año, como reclaman desde 2005 el Ministerio de Salud de la Nación y el Plan Nacional contra la Discriminación.
Sabemos que en la mayoría de los casos lograr esta política de igualdad e inclusión no implica mucho más que información, una ecografía y las pastillas de misoprostol para abortar en casa, según estándares de derechos humanos, de la Organización Mundial de la Salud.
Esta respuesta la dimos en las urnas con el respaldo popular al gobierno de Cristina, en la calle recordando a Néstor, en las condenas y nuevos juicios a represores, en la estabilidad cambiaria. El voto a favor de la legalización del aborto es parte de este proceso de trasformación desde 2003.
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