Aborto Seguro con Misoprostol

El misoprostol como abortivo seguro y eficaz es un hallazgo que las mujeres de América Latina hicieron hace más de 30 años. A partir de allí organizaciones internacionales de medicina como OMS; FIGO, FLASOG, IPAS o CLACAI se organizaron alrededor de este descubrimiento para mejorar su eficacia, tecnología  y accesibilidad.

En Argentina la línea Aborto: más información menos riesgos, gestionada por el grupo Lesbianas y feministas por la descriminalización del aborto brindó información sobre el correcto uso del misoprostol a más de 3.000 mujeres en un año y recibió en total alrededor de 5.000 consultas específicamente sobre misoprostol.  Mujeres que, en su mayoría, han elegido el misoprostol ya sea por tener una referencia propia o cercana en el uso efectivo y seguro de este medicamento para abortar, por su bajo costo en relación a otras prácticas, porque evita a las mujeres ser sometidas a la violencia médica legal o clandestina, entre otras causas.  Las mujeres que llaman a la línea quieren  saber cuál es la forma correcta de usarlo, los efectos, cosas que van a pasar, cuidados. Es decir, buscan en la línea que se les devuelva ese conocimiento que ellas produjeron experimentando con sus cuerpos y que alguna vez entregaron a la ciencia. Y tienen derecho. Y tienen razón. ¿Por qué padecer la inseguridad del aborto o la tortura del circuito clandestino si son las creadoras de una forma de abortar segura y autónoma? ¿Abortar se paga con peligro, amenaza, enfermedad o muerte?

Hoy por hoy, el misoprostol es una medicina esencial según la Organización Mundial de la Salud por ser barato, efectivo, estar ampliamente disponible en una gran cantidad de países y ser culturalmente aceptado para producir abortos autoinducidos seguros hasta la semana 12 de embarazo, contribuyendo a disminuir la prevalencia de las muertes y complicaciones evitables por abortos inseguros en todo el mundo, incluso en países donde el aborto es ilegal. Antes del misoprostol, ningún método era considerado por la OMS y organizaciones médicas internacionales como un método seguro para que las mujeres aborten por sí mismas en su casa, en ningún momento del embarazo.

Especialistas uruguayos han definido al misoprostol como “la penicilina del siglo XXI”. En ese país, a partir del veto en 2008 de la ley que despenalizaba el aborto a voluntad de la mujer hasta la semana 12 de gestación se puso en marcha una definida política estatal para combatir los abortos inseguros a través de garantizarle a las mujeres el acceso a  información sobre el uso correcto del misoprostol. Sólo eso bajó los niveles de mortalidad materna por abortos inseguros en 2009 a cero (0). Un indicador que en Argentina sigue siendo escandaloso por ser la primera causa de mortalidad de mujeres embarazadas desde hace 20 años.

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